3 diferentes granos en lijas diamantadas para cerámica
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Diferentes granos de diamante para lijar cerámica y esmaltes
Cuando hablamos de lijado en cerámica, una de las dudas más habituales es qué diferencia real hay entre un grano grueso, uno fino y uno ultrafino. De hecho se podría hablar de tantos tipos como quisiéramos, porque hay aún más gruesos y aún más finos. Se suelen indicar con un número (por ejemplo el grano grueso nuestro sería aproximadamente el equivalente a una lija de 60), pero son varias las razones por las que no las nombramos con números:
-Una lija normal de 60, o de 200, (por ejemplo de papel, de carburo de silíceo), deja más rayas que una con la misma numeración pero diamantada, y muchos ceramistas que están acostumbrados a lijas de papel perciben una gran diferencia al pasar a uno superior de diamante.
-También por simplificar: tras muchos tests, nos hemos enfocado en las que consideramos las principales lijas para cerámica y esmaltes. Por lo que hemos descartado muchas de las numeraciones quizás más adecuadas para madera u otras aplicaciones. Hemos considerado que con estas tres categorías cubrimos todo lo que un ceramista profesional necesita: Desbastado, pulido, y pulido extra-fino.

Entender esta diferencia ayuda mucho a trabajar mejor la pieza y a elegir la hoja adecuada en cada momento.
El grano de una lija hace referencia al tamaño de la partícula abrasiva que actúa sobre la superficie. Dicho de forma sencilla, un grano grueso tiene una abrasión más agresiva, mientras que un grano fino o ultrafino trabaja de una forma más suave y controlada. Cuanto más grueso es el grano, más material puede eliminar en menos tiempo. Cuanto más fino es, menos arranca, pero deja una superficie más uniforme.
Por eso el grano grueso se utiliza para desbastar. Es la opción adecuada cuando hay que rebajar material, corregir irregularidades o suavizar zonas que todavía necesitan bastante trabajo. Al cortar más, avanza más rápido, pero también deja una marca más visible sobre la superficie.
El grano fino se usa para pulir porque ya no busca tanto rebajar como refinar. Después de un primer desbaste, ayuda a suavizar las marcas anteriores y a mejorar el tacto y el aspecto de la pieza. Para muchos ceramistas suele ser suficiente el acabado que obtiene.
El grano ultrafino está pensado para ir un paso más allá. Es la hoja que consigue un tacto muy suave. El problema es que quita muy poco material por pasada, por lo que no puede corregir grandes defectos.

Este tipo de hojas diamantadas, comparándolo con otras lijas de papel o de bloques lijadores que no son de diamante, ofrece un trabajo eficaz en cerámica y en superficies duras o exigentes. Por eso resultan útiles tanto para bases como para cantos, pequeñas imperfecciones o zonas con esmalte o pegotes de placa que necesitan ser retocadas.
En nuestro caso las hojas diamantadas cuentan con velcro posterior para fijarlas al taco lijador si así se desea. Aun así, algunos ceramistas prefieren usarlas directamente con la mano, sujetándolas entre los dedos, sobre todo cuando buscan más sensibilidad o quieren adaptarse mejor a una zona concreta de la pieza.